Un final digno a nuestros colchones

Después de que un colchón nos acompaña una década es hora de pensar en darle su jubilación, pero no por ello tiene este que pasar sus años dorados en algún basurero, pues existen programas para darles una mejor vida útil post-sueño.

No es que esté mal conservar aquellos compañeros de noches cómodas, pero podríamos hacer un mayor servicio a nosotros y al planeta si ya cuando cumplen cierta edad reutilizamos sus componentes.

Por el gran espacio que ocupan, al tirarlos normalmente a la basura estos se convierten en un problema tanto de espacio como de sanidad. 

illones. Estos elementos llegan a ocupar un espacio de 1,2 metros cúbicos, acaparando los rellenos sanitarios completamente puesto que no pueden comprimirse tan fácilmente como si se dejan otros materiales.

Además estos colchones que ya han pasado a mejor vida atraen animales que pueden ser portadores de enfermedades, por lo cual si no queremos crear focos de infección la mejor solución es donarlos si están en buen estado o reciclarlos.

Los colchones en sí son una mina de oro de material reciclable, pues cerca de un 90% de sus componentes pueden ser salvados para reutilización.

Tras conocer cual es el proceso por el cual lo nuestro servirá para ayudar a otros y a conservar nuestro planeta no te animas a poner tu grano de arena y a preparar el espacio para dormir mejor con un colchón nuevo.