Dormir en las nubes

Hay muchos que desean dormir en las nubes, pero son pocos los que se arriesgan para cumplir este sueño. Entre aquellos que desde la cama miran hacia abajo al paisaje se encuentran los campistas del mundo vertical, un hobby que les permite tener la mejor vista sin salir de las cobijas.


El campismo vertical comenzó como parte integral de la escalada en roca por el año de 1950, pues algunos caminos requerían que quienes lo practicaran tuviesen que dormir en medio del trazado. Muchos de estos caminos de escalada no tenían plataformas en los tramos más largos y cuando el cansancio se hacia presente en medio de uno de ellos no hay mayor opción que dormir allí.


Las primeras versiones de campamentos para recorridos verticales solo consistían de bolsas de dormir con adaptaciones para ser atadas mediante ganchos a las cuerdas de escalada. El inconveniente de esta manera de dormir era que la persona lo hacia casi que de pie y no ofrecía la seguridad a quien se encontraba en el interior de no deslizarse mientras duerme.


Es por ello que se ha evolucionado en el tema hasta los Portaledge o plataformas portátiles que nos brindan un espacio idóneo para poner nuestra tienda de campaña. Allí los campistas del mundo vertical cuentan con un lugar para descansar mientras tienen una vista privilegiada.


La altura no es un impedimento para aquellos que se mueven al dormir, pues el miedo a caer desde esta altura es nulo. Esto se debe a que a pesar de irse a dormir, durante toda su estadía en el camping, los habitantes de esta pequeña plataforma deben usar arneses clavados a la roca que brindan la seguridad necesaria para desenvolverte sin miedo.


Quienes ya llevan un tiempo practicando esto dicen que la primera vez que se lleva a cabo el miedo los invade, pues es una experiencia nueva y aterradora. Pero tras practicarlo continuamente indican que se vuelve una segunda naturaleza, casi como si se acampara en el suelo pero con mejor vista.


Aunque si la altura extrema y la adrenalina fuerte incluso en algo como tomar una siesta no son lo tuyo, un suave colchón en un camarote debería ser suficiente para dar la sensación de dormir en una esponjosa nube.