A saltar en la cama

Cada quien saltó en la cama en algún punto, fuese un niño de 5 años en la habitación de sus padres la cual tiene el mejor colchón, un adolescente en una rabieta para liberar la ira o un adulto que no puede esperar para envolverse en las cobijas tras una larga jornada.


A pesar de no ser recomendable por los fabricantes para evitar el desgaste innecesario de los colchones y darles una mayor vida útil, a veces es necesario liberarse y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.


Saltar en el colchón es un símbolo de felicidad, tanto así que a finales de 2014 un movimiento artístico invitó a los habitantes de Nueva York a saltar en una serie de camas dejadas en algunos sectores de la ciudad bajo la frase “Be a kid again” (sé un niño de nuevo). Ante esta iniciativa los neoyorquinos al principio se mostraron escépticos pero poco a poco jóvenes, niños y ancianos se unieron  y entre brincos y rísas demostraron que solo hace falta un colchón para salir de la rutina y ser feliz.




Muchos padres se preocupan que al saltar en la cama los niños puedan herirse, o  puedan salir lastimados con alambres salidos en colchones de mala calidad. Es por ello que si se va a escoger un colchón sea uno de espuma de poliuretano o uno ortopédico debe tenerse en cuenta la calidad ya que éste va a ser un compañero por una década.


Al final, aunque hay que tener en cuenta las recomendaciones de los fabricantes acerca de no saltar en el colchón o no sentarse en los bordes de los mismos, de vez en cuando podemos darnos ese lujo de sentirnos como unos niños y disfrutar de nuestros colchones.